lunes, 24 de octubre de 2011

CAFÉ TURCO

Café turco
       Cada día que paso en este país, más cosas aprendo y descubro...
...Hablando con mi suegro, me contó que antiguamente, las casas en Montenegro, nunca cerraban sus puertas y mucho menos con llave.
Todo forastero era bienvenido e invitado a comer lo que hubiera en aquel momento en casa y no solía
faltar, una taza de buen café al estilo turco. 

Me enseñó un dibujo hecho por el, donde observareis: la pared de una estancia, con una chimenea o lagar y junto a ella, un hueco cavado en la pared, a modo de hornacina. Todas las casas montenegrinas, tenían una chimenea y una hornacina al lado, donde se guardaban todos los objetos de valor que tuviera el dueño, refiriéndonos de valor no sólo a lo material sino también a lo sentimental. Nadie tocaba jamás nada de ese lugar “sagrado”, ni siquiera se temía que lo hiciera el forastero.
Imaginaros dentro de esta cocina con el fuego chisporroteando, mientras en la calle hace frío y sopla el viento:...¡voy a prepararos un café al puro estilo de aquí.! … un “Café turco”. 
Como dicen los cubanos: “el café ha de ser… Espeso, Amargo y Escaso”.

Os invito a una taza:

INGREDIENTES:

1 cucharadita de café puro molido, sin torrefacto. 
1 medida de agua (en la misma taza donde beberemos el café)
Azúcar al gusto.
Utilizaremos un recipiente metálico tipo jarrita con mango largo 

ELABORACION:

Llenamos una taza pequeña con agua para medir la dosis exacta.
Echamos el agua en la cazuelita con asa larga.
Llevamos a ebullición.
Echamos el azúcar.
Cuando ya está hirviendo;  echamos la cucharadita de café.
Removemos ligeramente.
El café empezará a subir como si se tratara de espuma. 
Inmediatamente retiramos del fuego para que no se desborde la jarrita y se salga todo el café. 
¡Ya está en su punto!... Lo echamos en la taza y lo beberemos lentamente a sorbos. Los posos no molestan, la mayoría quedarán en el fondo de la taza. 

         ¡Esperad!, ¿lo habéis bebido ya? …entonces ahora… según manda la tradición: ….volteamos la taza sobre el plato y esperamos un rato a que los posos del café vayan enfriando y cayendo hacia el plato. 
Levantamos entonces la taza y observamos el dibujo que han dejado los posos en su interior. Antaño las mujeres interpretaban las formas y adivinaban el  futuro, como si de pitonisas se trataran. Hoy en día esto no es más que una mera tradición que se comenta a aquellos turistas a quienes llama la atención, esta forma de beber el café.

2 comentarios:

Gera@SweetsFoodsBlog dijo...

Mi abuela tenía esa tradición y nos leía el café todas las semanas...y acertaba en la mayoría de los casos :)
Hermosa tradición!

Saludos,

Gera

Aroma y Cocina dijo...

¡Cómo es el mundo! ¡Qué lejos estamos y todos parecemos vivir rodeados de costumbres y tradiciones similares!
Saludos, Gera.