jueves, 20 de enero de 2011

PULPO. LIMPIEZA

Elegiremos siempre los pulpos grandes, son más tiernos tras su preparación y es una delicia comer su carne cuando  esta es abundante  además de más vistoso para nuestras recetas.
Debemos asegurarnos que está bien limpio. Hoy en día comprándolo en las pescaderías, se reduce nuestra tarea, pero aún así hay zonas que son afortunadas y llevan el pulpo del mar a la mesa.
Si disponemos de una roca en la playa le golpearemos contra ella como hacen los pescadores y si estamos en la cocina, que será lo más habitual,  le golpearemos con el primer utensilio que tengamos a mano, que en mi caso es siempre  “el mortero”. De esta forma romperemos sus fibras y quedará más blando
Lavamos bajo el grifo de agua  frotando y prestando atención a la arena que tiene en cada una de las ventosas. 

Haremos un pequeño corte en la parte baja de la cabeza y voltearemos sin desprenderla. Procederemos a vaciar todo su interior, cuidando que no se nos rompa la bolsa de tinta. Lavar bien.
Presionaremos y tiraremos de los ojos para eliminarlos.
La boca se encuentra en la parte baja cubierta por los tentáculos, la retiraremos haciendo una incisión con  un cuchillo fino. Si os resulta complicado se puede hacer una vez cocido el pulpo.
¡Así ya lo tenemos listo para cocer!

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