jueves, 27 de enero de 2011

MASA PARA PIZZA. (FORMULA 1)

Con cariño para mi hijo, que hizo posible que empezara este blog.
Seguramente pensó: Si mi madre escribe, cocinará menos; pero  se
equivocó … ¡ahora guiso por capítulos!…

No sé como les va a sentar a los italianos, cuando lean, que ya en la antigua Grecia (1100 a.c.), comían un pan aplastado llamado “plakuntos”, al que añadían por encima especias, cebolla y ajo. Los soldados persas posteriormente (549 a.c.) mejoraron la receta añadiendo queso fundido y dátiles.
De todas formas, el resto del mérito lo tienen los italianos, porque desde el s.XVII, comenzaron a elaborar en Nápoles, esta fórmula magistral tan extendida hoy en día, en las cocinas mediterráneas y… ¡en las de mucho más lejos!...

¡Pongámonos manos a la masa!

Ingredientes:
250 gr. Harina de fuerza  (tipo 500 en Montenegro)
15 gr. levadura prensada
5 gr. azúcar
10 gr. sal
185 cl. agua.
3 cucharadas soperas de aceite de oliva

Elaboración:

El agua ha de estar siempre templada.
Diluimos la sal y el azúcar, en un poco del agua templada.
Ponemos la harina en un recipiente, desmigamos en ella la levadura prensada y lo mezclamos bien. Hacemos un hueco en el centro y echamos el resto del agua templada.
A continuación añadimos el agua con la sal y el azúcar que habíamos apartado.
Amasamos  durante cinco minutos e incorporamos poco a poco el aceite. Continuamos amasando, hasta que veamos que está blanda  y no se pega en los dedos.
Si fuera necesario añadiríamos más agua templada o más harina, hasta conseguir la masa perfecta.

Espolvoreamos harina en el recipiente y sobre la masa. 
La  tapamos con un trapo húmedo y mantenemos en un lugar templado (25º) para que fermente y doble su tamaño.
Si no tenemos esa temperatura podemos colocar el recipiente sobre una cazuela con agua templada, como si se tratara de un baño María.
Es importante que la masa sólo doble el tamaño, no ha de subir más ni tampoco menos.
Cuando ha doblado su volumen volvemos a amasar, envolvemos en film de plástico y dejamos reposar  en la nevera durante 1 hora.
Podemos hacerla la noche anterior y conservarla  envuelta en el frigorífico, para evitar que vuelva a fermentar.


Una idea para tenerlas siempre a mano:  
Extender la masa y darlas forma.
Cortar los laterales  de unas bolsas de congelar e ir poniendo dentro las pizzas. Convendría antes de guardarlas juntas en el congelador, congelarlas individualmente, para que no se nos peguen unas con otras.

A medida que las vayamos utilizando, las dejaremos descongelar dentro del frigorífico unas horas.

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